domingo, 21 de abril de 2013

m.2.3. Es la percepción de las cualidades y estructura internas del objeto la que está en ese objeto


Retomando lo importante, digamos que el objeto existe y es exterior. Ello se debe a que lo percibo como exterior. Existe porque lo percibo, y es exterior porque lo percibo así. No vamos a decir que el objeto es una percepción, y posiblemente digamos que es el conjunto de sus percepciones posibles, pero lo que debe estar claro es que esas percepciones están en el objeto. Lo que cabe preguntar es el nivel de relación entre la existencia de percepciones y la existencia del objeto. Había pensado que la existencia del objeto era de algún modo previa a la de la percepción. La idea es que para el realista ingenuo todo el objeto aparece ante cada percepción, de manera que él no accede a una mera perspectiva, sino al objeto en su conjunto. En cualquier caso, está claro que la percepción existe, que éste es el axioma, y que tal existencia es la que revela la existencia del objeto. No hace falta, en este punto del análisis, establecer cual es exactamente la conexión lógica entre una existencia y otra, pero debe estar claro que tal conexión existe. Así se presupone: que la percepción existe; que esa existencia es razón de la existencia del objeto. Luego vendría la cuestión de la exterioridad: que como el objeto se percibe estando fuera, el objeto es exterior. Pero, ¿significa esto que la percepción es exterior? No, evidentemente, si se habla de la percepción entera. Porque percibimos cosas en el objeto, cosas en nosotros mismos, cosas en el entorno del objeto, y toda clase de relaciones espaciotemporales entre ellas.
Percibo mis párpados, por ejemplo, cuando tengo los ojos cerrados, o percibo la niebla en la que está el objeto, o percibo el color de éste. También percibo si el objeto está arriba, si mis ojos se dirigen hacia arriba, y, pongamos por caso, si al lado de un libro (el objeto) está este o aquel otro, que sería parte del entorno del primer libro. Digamos que en general percibo cualidades y su disposición espaciotemporal. Ésta última consiste en relaciones internas y externas. Luego, sujeto, objeto y entorno tienen propiedades internas, estructura interna y relaciones externas. Un objeto puede tener muchas propiedades internas; la estructura interna sería el modo en que tales propiedades están espaciotemporalmente dispuestas en el interior de ese objeto. Y lo mismo puede decirse de mi cuerpo y del entorno. Mi cuerpo tiene cualidades, una estructura interna y relaciones externas. Ejemplo de las últimas sería que mi cuerpo está debajo de cierto libro. Cuando cierro los ojos, veo cierta cualidad de negrura, y eso forma parte de mi cuerpo, espaciotemporalmente estructurado en su interior (lo espacial aquí no es evidente, pero puedo decir que la negrura es simultánea con cierta sensación táctil, por ejemplo). Por último, el entorno también tiene su estructura interna, sus cualidades y sus relaciones externas, como es evidente en el caso de un libro en la estantería. Es cierto que en el momento en que cierro los ojos puedo no percibir nada del objeto ni de su entorno inmediato, pero esto no significa que, cuando lo percibo, tal percepción no sea razón de la existencia del objeto mediante ciertas reglas de inferencia inscritas en nuestra animalidad. Pero no es necesario detenerse en esas reglas para ver que ellas funcionan, estableciendo la existencia de los objetos que realmente existen, y no las ilusiones ópticas o las alucinaciones, por ejemplo.
Y ahora se comprenderá claramente que lo que yo tenía en mente al decir que la percepción está en el objeto era, simplemente, que lo estaban las percepciones de las cualidades internas del objeto. Incluso podría decirse que la estructura interna está en el objeto, sobre todo si se interpreta que la relación entre dos partes es el par ordenado de las mismas. La percepción de mi cuerpo, en cambio, está en el sujeto (yo); la percepción del entorno está en el entorno. Todo esto será válido si nos referimos a las percepciones de propiedades y estructuras internas de la cosa de que se trate. No es verdad que las relaciones externas del objeto estén en el objeto, pero sí podría considerarse cierto que lo están sus relaciones internas y, sobre todo, sus propiedades cualitativas interiores.


No hay comentarios: