lunes, 20 de mayo de 2013

m.2.11. Precisión sobre la perspectiva. El punto de vista y el objeto en sí como abstracciones


Deberemos decir, más bien, que la perspectiva está determinada por las relaciones espaciotemporales del objeto con el sujeto, y no que es igual a esas relaciones. Esto debe ser válido si interpretamos a esas relaciones como “distancias” entre puntos del “objeto en sí” y puntos de nosotros mismos. La perspectiva visual, por ejemplo, en su aproximación cónica, quedará determinada por la intersección entre cierto plano y las líneas de proyección, que van desde puntos del “objeto en sí” hasta un punto idealizado del ojo (descontando la visión estereoscópica). Todo ese cuerpo de relaciones geométricas podría definir la perspectiva. Así, la perspectiva, dado el punto de vista y el “objeto en sí”, nos da la apariencia, pero no debería identificarse a la perspectiva con la apariencia, sino con las reglas geométricas que dan la apariencia sobre su plano. En cualquier caso, esto es una mera cuestión de definiciones.
La apariencia del objeto es algo que está claro en nuestra experiencia, mas no tanto el punto de vista ni las leyes de la perspectiva. Con todo, lo que proponemos nosotros es que, para el realismo ingenuo, el “objeto en sí”, equivalente al objeto geométrico tridimensional que se proyecta, es algo que a lo sumo puede construirse a partir de las apariencias, y no a la inversa. Las apariencias son primero, y están en el objeto, y el objeto es la suma de esas apariencias, porque todas están en él. Por otra parte, en lo tocante al punto de vista como concepto geométrico, su noción tampoco está clara de un modo empírico: lo que está claro para nosotros es nuestra percepción de nosotros mismos, la percepción visual de mi propio cuerpo, por ejemplo. Pero el punto de vista, como concepto matemático, es algo que no aparece claramente en nuestra autoconciencia sensible. No vemos el punto geométrico de nuestra perspectiva visual, por ejemplo, sino la apariencia misma, completa, que incluye al objeto, al entorno y a una parte de nosotros mismos. Desde la manera de ver puramente sensible, la apariencia es lo primero, y el “punto de vista” y el “objeto en sí” son abstracciones; luego, lo mismo puede decirse de las leyes espaciales de la perspectiva. La apariencia es lo dado, y la apariencia del objeto, al estar en el objeto, es lo dado exterior. Por lo demás, notaremos enseguida que la teorización nos lleva a interpretar la apariencia, como si la desdoblara en sujeto (punto de vista) y objeto (objeto en sí). Es como si la teorización hiciese estallar la apariencia en direcciones opuestas.


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