Resta
analizar la cuestión de la existencia. El objeto existe porque lo percibimos, y
la percepción (interna) está en el objeto. En una palabra, existe la
percepción, y como ella está en el objeto, existe el objeto, o al menos una
parte de él. Pero en realidad lo que queremos significar es que existe todo el
objeto, como el conjunto de todas sus percepciones actuales y potenciales,
reales y posibles. Si cierro los ojos, puedo no percibir el objeto, pero la “física
folk” que me gobierna no lo anula como tal en ese momento. La física folk no es
algo que el realista ingenuo explicite, salvo que devenga en filósofo, y eso ya
tiende a alejarnos de la hipótesis de la epojé científica. La física folk es,
más bien, el referente de la física folk explicitada, es las leyes mismas que gobiernan nuestras atribuciones de existencia
y de estabilidad en ésta. Y la física folk, entonces, como realidad y como lo
que está detrás del realismo ingenuo, al menos en relación a las
consideraciones sobre el objeto externo y estable. Las aniquilaciones o
irrealidades (por ilusión o ensoñación) del objeto son excepciones a esas
leyes, o más bien posibilidades contempladas en ellas, como casos especiales de
irrealidad. Luego, son la física folk encarnada y las percepciones de las
propiedades y estructura internas del objeto las que demuestran la existencia
de éste, en forma exhaustiva. La “física folk encarnada” es lo denotado por la
explicitación filosófica, es decir, algo que pertenece a la realidad del flujo
de la experiencia, y no esa explicitación teórica, que es su símbolo.
Las
percepciones internas existen, como axioma, al igual que nuestra física
encarnada. Y como la física encarnada proyecta la percepción individual hacia
la estabilidad, el objeto existe, porque esas percepciones son exteriores y
están en el objeto. La percepción existe y está fuera; la física folk encarnada
hace que esa percepción se convierta en un continuo que está fuera, y ese
continuo constituye el objeto; luego, existe el objeto fuera; luego, existe el
objeto exterior; luego; existe el mundo exterior. El mundo exterior es la
extrapolación de todas las existencias de objetos exteriores. Sería algo
similar a lo que sucede con el objeto en relación a la física encarnada. Un
objeto existe; existe otro. Luego, una constitución de nuestra mente concibe el
conjunto de todos los objetos, actuales o potenciales, reales o posibles, y
allí obtenemos el mundo externo. En el primer caso, pasamos de una percepción del
objeto al objeto; en el segundo caso, pasamos de un objeto externo al mundo
externo. En ambos casos, pasamos de algo actual a algo posible o, más
precisamente, a todo lo posible-actualizable.
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